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IES Pino Montano

IES Pino Montano

Periódico digital del instituto Pino Montano (Sevilla).

Historia

Historia

La influencia francesa en España

 

Francia es el país europeo que más ha influido en lo que es España hoy en día. En primer lugar porque el sistema liberal español se desarrolló (en el siglo XIX) debido a la influencia de la Revolución Francesa. De esta manera, nuestra primera Constitución (la de 1812) recogió principios ilustrados procedentes de Francia y nuestros primeros códigos de leyes (los códigos penales de 1822 y 1848, así como el código de comercio de 1829) imitaban modelos franceses.

También la división de España en provincias, que se realizó en 1833, tomó como modelo lo que se había hecho en Francia anteriormente, pues se basó en las leyes francesas de 1790 y 1800, cambiando únicamente el nombre de las cosas. En esta época Francia se dividió en departamentos, teniendo cada una un consejo general elegido por los habitantes y un prefecto nombrado por el gobierno. Pues en España se hizo algo parecido, al dividir el país en provincias, con una diputación y un jefe político (luego gobernador civil y ahora subdelegado del gobierno) en cada una de ellas. Sus funciones y su forma de elección eran muy similares a las de nuestro vecino del norte.

Otra influencia francesa la vemos en el campo de la seguridad, pues la guardia civil es una copia de la gendarmería francesa, cuerpo paramilitar que se dedica a mantener el orden en las zonas rurales. Y al igual que en Francia disponemos de otro cuerpo a nivel estatal, la policía nacional, que vigila las ciudades y que tiene un carácter civil. Algo parecido sucede en el campo de la educación, pues la ley que creó los institutos de secundaria, en 1845, se basaba en la ley francesa de 1802. En el país vecino se habían establecido los liceos, instituciones de enseñanza secundaria laica y gestionadas por el estado. Aquí le cambiamos el nombre (primero institutos de segunda enseñanza y luego de bachillerato), pero la filosofía era la misma. También de Francia adoptamos las oposiciones para ser funcionario, que en el país galo se iniciaron en 1833 y que aquí se generalizaron a partir de la ley de 1852.

La influencia francesa se ha dejado notar también en la economía. Durante el siglo XIX la mayor parte de la red ferroviaria española se construyó con capital francés y con locomotoras francesas. Y en esa época la mayor parte del crédito y de la inversión extranjera venían del país vecino. Esta dependencia se mantiene hoy en día, pues Francia es nuestro principal cliente y nuestro segundo proveedor, así como el país que más invierte en España. En nuestro país operan numerosas multinacionales francesas, como Carrefour, Alcampo, Fnac, Leroy Merlin, Decathlon, Orange, hoteles Ibis, Danone, Renault y Peugeot-Citroen. Asimismo, Francia es el principal destino de las inversiones españolas en el exterior y el país extranjero más visitado por los españoles.

A eso hay que añadir la influencia cultural, pues el francés ha sido el idioma extranjero más estudiado en España hasta la década de 1980. Además, es una de las lenguas que más palabras ha aportado al castellano, ya desde la Edad Media. La mayoría de las palabras acabadas en –aje y en –et proceden del francés, como bricolaje, garaje, camuflaje, sabotaje, espionaje, buffet, carnet, chalet, bidet o gourmet. Pero también muchas otras, como pelota, tarjeta, pasaporte, lotería, fusil, hotel, restaurante, chaqueta, pantalón, chándal, menú, avión o travesti. A eso hay que añadir construcciones calcadas del francés (uso de la “a” en “avión a reacción” o “asuntos a discutir”), o expresiones tomadas literalmente de la lengua gala, como “menage a trois”, “vis a vis”, “laissez faire” o “dejà vu”.

La influencia francesa se deja sentir también en más campos, pues alimentos como los croissants, las croquetas o las crêpes, proceden del país vecino. También el arte románico y el gótico llegaron a nuestro país cruzando los Pirineos. A eso hay que añadir los miles de franceses (sobre todo del sur) que llegaron a España desde el siglo XI al XIX. Los primeros vinieron para repoblar territorios conquistados a los musulmanes, otros con la derrota de los cátaros en el sur de Francia, otros como comerciantes en los principales puertos españoles y el grupo más numeroso para repoblar tierras de donde habían sido expulsados los moriscos. Estas migraciones afectaron sobre todo a la Corona de Aragón y de estos inmigrantes descienden actualmente miles de españoles, como los que llevan los apellidos Bonet, Gascón, Francés, Boix, Gascó o Millet, todos ellos de origen francés.

En fin, que la influencia francesa en España ha sido mucho más importante de lo que parece a simple vista, en un mundo cada vez más dominado por la cultura anglosajona.

                                                                                                          Antonio Caridad Salvador

Historia

LA PECULIAR HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA 

España ha tenido una historia contemporánea bastante diferente, en muchos aspectos, a la del resto de Europa. Fuimos el único país en el que la población civil se levantó en masa contra Napoleón. El país europeo en el que los militares han gobernado durante más tiempo (69 años, seguido de Portugal (51) y Grecia (28)) y el único que después de 1918 tenía en el parlamento a partidarios de volver a una monarquía medieval (los carlistas). Es además el único país que durante el siglo XX ha restablecido la monarquía, tras haber sido una república.

Por otra parte, España fue el país europeo en el que, antes de 1840, se celebraron más veces elecciones libres por sufragio universal, pues la Constitución de 1812 fue, en su momento, la más avanzada del mundo. Además, es el país del mundo en el que más fuerza ha tenido el anarquismo, pues en la década de 1930 la CNT era el principal sindicato de España (con 1,5 millones de afiliados), cuando en el resto de Europa el anarquismo prácticamente había desaparecido. Además, España ha sido el país en el que los anarquistas han matado a más presidentes del gobierno (tres entre 1897 y 1921) y el único (junto con Ucrania) donde pudieron poner en práctica sus ideas, lo que tuvo lugar durante la Guerra Civil Española, en la zona republicana.

Como podemos ver, España ha sido desde principios del siglo XIX un país polarizado, con una derecha muy conservadora y autoritaria, que se enfrentó primero a un liberalismo revolucionario y después a una izquierda que se fue radicalizando y ganando apoyos con el paso del tiempo. Esta polarización de la vida política hacia los extremos nos ayuda a entender que España sea el país europeo que ha tenido más guerras civiles (cuatro en los siglos XIX y XX) y que más tiempo ha pasado en ellas (15 años en total). Y esto a su vez ayuda a entender que hoy en día siga habiendo un fuerte odio entre izquierda y derecha, más que en los demás países de Europa, que no han pasado por estos enfrentamientos. Además, los largos años de gobierno militar han creado en España un sentimiento de rechazo al militarismo y a todo lo que representa, que es uno de los más intensos de Europa. Por eso nuestro país es uno de los menos nacionalistas y en el que menos fuerza han tenido los movimientos xenófobos y contrarios a la Unión Europea, que tanta importancia han tenido en otros estados del viejo continente.

Al mismo tiempo, España ha sido uno de los países más aislados de Europa durante estos dos siglos. Entre 1920 y 1960 era uno de los países de Europa que menos comerciaba con el resto del mundo. Y también ha sido uno de los más aislados a nivel político, lo que nos sirvió al menos para librarnos de las dos guerras mundiales. Solo hubo tres países europeos con ejército que se libraron de las dos guerras y España fue el más importante de ellos. Los otros dos fueron Suiza y Suecia.

                                                                                                        Antonio Caridad Salvador

Historia

LOS SALARIOS EN ESPAÑA Y EN ESTADOS UNIDOS

Me he puesto a comparar los salarios de España y los de Estados Unidos y la verdad es que hay bastantes diferencias. En primer lugar hay que decir que el sueldo medio en Estados Unidos es un 86 % superior al de España y de hecho, de las 18 profesiones analizadas, en 16 de ellas se gana más en Estados Unidos. Por otra parte, llama la atención que las diferencias salariales son allí mayores que aquí, pues los que ganan por encima de la media ganan un 109 % más que en España, mientras que los que están por debajo ganan solo un 35 % más. Es decir, que casi todos perciben más ingresos, pero unos ganan mucho más, mientras que otros solo un poco más. Los que más mejoran son los que tienen estudios de formación profesional, que allí ganan un 147 % más que aquí. Luego vendrían los graduados universitarios (con un 81 % más) y por último los que no tienen estudios (un 56 % más). Viendo los salarios que cobran aquí los que hacen formación profesional, comparados con Estados Unidos, no me extraña que aquí esos estudios tengan poco atractivo para la mayoría de la gente.

No obstante, hay también diferencias dentro del mismo nivel de estudios. Los profesores de secundaria y maestros, por ejemplo, solo ganan un 30-31 % más que aquí, mientras que los médicos (+200 %), enfermeras (+83 %), ingenieros (+81 %) y abogados (+63 %) ganan bastante más. Por eso allí los mejores graduados universitarios no quieren dedicarse a la docencia y prefieren trabajar en otras profesiones. Si en España un médico gana de media el doble que un profesor de secundaria, en Estados Unidos gana 4,7 veces más. Por otra parte, como en Estados Unidos no hay casi paro (un 4 %, frente a un 18 % en España) ser funcionario no es tan atractivo como aquí. Además, si uno tiene estudios superiores gana bastante más en la empresa privada que trabajando para el estado.

Un ejemplo llamativo es el de los notarios, que aquí están muy bien pagados, pero que en Estados Unidos ganan menos que la media, al nivel de un pintor o de un albañil. Eso es así porque allí no hace falta estudiar derecho y luego aprobar unas megaoposiciones para ser notario. Basta con tener el título de bachillerato, aprobar un curso de unas pocas horas, pagar unas tasas (menos de 100 dólares), abonar entre 7.000 y 10.000 dólares como fianza y después hacer la solicitud al gobernador del estado (o que te elija el condado). Una vez aprobada la solicitud, no eres notario para siempre, sino solo durante cuatro o seis años, después de lo cual tienes que presentar una solicitud para continuar. Como es mucho más fácil ser notario que aquí, hay muchos más y eso hace que haya más competencia y sus ingresos sean más bajos. Yo entonces me pregunto: si allí pueden ser notarios sin tener que aprenderse cientos de temas de derecho, ¿Por qué aquí sí que los necesitan? Me parece que hay algo que no cuadra.

Otros aspectos llamativos son que en Estados Unidos un policía gana más que un profesor de secundaria, un electricista más que un maestro y un maestro más que un notario. En cambio los camareros y los empleados de comercio ganan más o menos lo mismo que aquí, pese a que los salarios medios norteamericanos son un 86 % más altos y la renta per cápita un 81 % mayor. Ellos no se benefician del aumento de la riqueza del país. También resultan sorprendentes los elevados salarios que cobran los médicos (11 veces más que un empleado de comercio, cuando aquí es solo 3,7 veces más). Los médicos allí son como los notarios aquí, lo que explica en gran parte que la sanidad norteamericana sea la más cara del mundo. ¿Por qué se les paga tanto? Pues porque los americanos creen que se arregla todo con dinero. Ellos comen fatal (más grasas y más azúcar que nadie, con lo que tienen el doble de obesos que aquí), pero luego pagan una fortuna a los médicos para tener los mejores especialistas y que les curen los problemas de salud que ellos mismos se han creado. Prefieren eso a llevar una vida más saludable, pero no les sale muy bien la jugada, pues viven tres años menos que los españoles, que pagamos menos a nuestros médicos, pero nos alimentamos mejor.

Por otra parte, las profesiones más valoradas (en comparación con España) son, aparte de la de médico (ganan el triple que aquí), las de electricista (+193 % de sueldo), oficial administrativo (+136 %), pintor (+126 %) y mecánico (+114 %). En cambio las peor valoradas son notario (-76 % de los ingresos de aquí), empleado de comercio (-5 %) y camarero (+12 %).

                                                                                                    Antonio Caridad

HISTORIA DE LOS PRESIDENTES DEL GOBIERNO DE ESPAÑA

 

A principios del siglo XIX no había presidente del gobierno en España, ya que ni siquiera había gobierno. Lo que había eran ministros que se reunían individualmente con el rey, pero sin hacer reuniones conjuntas para coordinarse. Esto cambió en 1832 cuando la regente María Cristina de Borbón nombró el primer presidente del gobierno, Francisco Cea Bermúdez. Desde entonces hemos tenido 87 presidentes, con una duración media de dos años en el cargo. La mayoría fueron presidentes solo una vez, pero hubo 11 que lo fueron dos veces, 7 en tres ocasiones y 6 más de tres veces.

El jefe del gobierno recibió el nombre de “presidente del consejo de ministros” hasta 1939, cuando Franco asumió sus poderes y suprimió dicha denominación. En 1973 se restableció el puesto, esta vez con el nombre actual de “presidente del gobierno”. Por otra parte, la sede de la presidencia estuvo primero en el edificio de la inspección de milicias (hasta 1870), en la esquina de la calle Alcalá con Recoletos, luego en la casa de los Heros (1871-1914), en la calle de Alcalá nº 34, y después en el Palacio de Villamejor (1914-1977), en el paseo de la Castellana nº 3. En 1977 se trasladó a su sede actual, el Palacio de la Moncloa, construido en los años 50 y que hasta entonces se usaba como residencia de jefes de estado extranjeros de visita en España.

También ha cambiado la forma de elegir al presidente del gobierno. De los 87 que hemos tenido, solo 10 han sido elegidos por el parlamento: los cuatro de la I República (1873-1874) y los seis de la democracia actual (1977-2017). Los otros 77 fueron nombrados por el rey, por la regente, por el presidente de la república, por una revuelta popular o por el ejército. Nunca en España el presidente del gobierno ha sido elegido directamente por el pueblo, en unas elecciones presidenciales.

Las regiones que más presidentes del gobierno han aportado han sido Andalucía (26), Madrid (11) y Galicia (6), mientras que las que menos han sido Navarra (1), La Rioja (1) y Aragón (1). Murcia es la única comunidad que no ha aportado un solo presidente. Hay que destacar que Cataluña, la segunda comunidad más poblada, es la quinta en presidentes del gobierno, con cuatro. En el otro extremo está la provincia de Cádiz, que ha aportado ella sola siete presidentes, más que toda Cataluña. Desde 1873 no hemos tenido ningún presidente catalán y desde 1837 ninguno aragonés. Por otra parte, seis presidentes nacieron fuera de España, la mayoría en América.

En todo este tiempo ha habido 14 presidentes militares. El primero fue Baldomero Fernández-Espartero (en 1840) y el último fue Luis Carrero Blanco (en 1973). Ha habido, además, 10 presidentes de la alta nobleza, sin contar a otros seis que fueron ennoblecidos posteriormente, una vez empezada su carrera política o militar. El primer presidente noble fue el conde de Toreno (1835) y el último el conde de Romanones (1918-1919).

Quien más tiempo ha dirigido el gobierno de España ha sido Francisco Franco (de 1939 a 1973 como jefe del gobierno), aunque no ostentó nunca el título de presidente. Quien ha gobernado más tiempo de forma democrática ha sido Felipe González, entre 1982 y 1996. Por otra parte, quienes han ostentado el cargo en más ocasiones han sido Ramón María Narváez (7 veces, entre 1844 y 1868) y Práxedes Mateo Sagasta (7 ocasiones, entre 1871 y 1902). El que menos ha durado ha sido el conde de Cleonard, que solo estuvo un día en el cargo, en 1848.

El presidente del gobierno más joven fue Luis González Bravo, que a los 32 años fue nombrado por Isabel II, en 1843. El más anciano fue el marqués de la Vega de Armijo, que a los 82 años fue designado por Alfonso XIII, en 1906. Cinco presidentes murieron asesinados, siendo el primero Juan Prim (en 1870) y el último Luis Carrero Blanco (1973). Los cuatro primeros por arma de fuego y el último por un explosivo. Lo extraño es que no murieran más, pues los jefes del gobierno no tuvieron escolta hasta la dictadura de Primo de Rivera, en 1923. Desde entonces solo murió asesinado un presidente, el mencionado Carrero Blanco.

En España nunca ha dirigido el gobierno una mujer. Ni tampoco un hijo de un presidente anterior, como sí que ha pasado dos veces en Estados Unidos. Ha habido tres presidentes del gobierno apellidados González, tres Martínez, dos García, dos López y dos Aznar, pero en ningún caso eran familiares.

                                                                                                          Antonio Caridad Salvador

Historia

Mesopotamia, una civilización injustamente oscurecida por Egipto.

 

Cuando se habla de las primeras civilizaciones se piensa en Egipto y en Mesopotamia, pero sobre todo en Egipto. Sobre el antiguo Egipto se han escrito muchas novelas históricas y se han rodado muchas películas, mientras que sobre Mesopotamia hay muy pocas. Además, el antiguo Egipto recibe mucha más atención que Mesopotamia en nuestro sistema educativo y las exposiciones sobre ella reciben muchos más visitantes. No hay más que ver las salas dedicadas a Egipto en el Museo Británico y compararlas con las dedicadas a Mesopotamia. Las primeras están siempre llenas de gente, mientras que las segundas están medio vacías. ¿Está justificada tanta diferencia entre el interés por una civilización y otra? Yo creo que no, por las siguientes razones.

Mesopotamia es una civilización más antigua, que duró tanto como la egipcia y que, además, ha aportado mucho más a nuestra cultura. Los mesopotámicos fundaron las primeras ciudades y fueron los primeros en construir acequias de riego y en hacer ciudades con calles rectas y grandes avenidas. En el campo de la arquitectura inventaron el arco y la cúpula, mientras que en el transporte nos aportaron la rueda. Además, fueron los mesopotámicos los que dividieron el día en 24 horas, la hora en 60 minutos y el minuto en 60 segundos. Fueron ellos los que inventaron la astronomía, ya que fueron los primeros en explicar los eclipses y crearon el primer calendario que dividía el año en 12 meses y la semana en 7 días. Fueron los primeros en establecer un día de descanso a la semana e inventaron la astrología, al crear los signos del zodíaco actuales.

Por otra parte, los mesopotámicos inventaron las matemáticas y son cientos las tablillas sobre esta materia que han llegado hasta nuestros días. Fueron los primeros en dividir la circunferencia en 360 grados y en crear tablas de multiplicar, ecuaciones y raíces cuadradas. En el campo de la artesanía fueron los primeros en fundir el bronce y en utilizar el torno de alfarero. También inventaron el jabón y los tintes para el cabello.

Pero lo más importante que nos han dejado los mesopotámicos ha sido la escritura. Hacia el 3500 a.C escribieron los primeros documentos escritos que se conservan y fueron ellos los primeros en escribir obras literarias. El Poema de Gilgamesh, escrito entre el 2500 y el 2000 a.C es, probablemente, la primera obra de la literatura universal. También fueron los primeros en elaborar leyes escritas (como el código de Hammurabi) y en llevar registros de contabilidad.

Frente a todo esto, ¿qué han aportado los egipcios? Pues bastante poco, la verdad. En matemáticas fueron los primeros en calcular áreas y volúmenes, en utilizar reglas de tres y el número de Pi. Además de eso, los egipcios dividieron el año en 365 días e inventaron el abanico, la peluca, las servilletas y los preservativos. Y ahí se acaba la contribución egipcia a nuestra cultura. Incluso los chinos nos han aportado más que los egipcios.

Resulta bastante sorprendente que, después de todo esto, se siga dando mucha más importancia a Egipto que a Mesopotamia. Espero que algún día los medios de comunicación, los novelistas, los directores de cine y el público en general decidan dar a Mesopotamia la atención que se merece.

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